-“Esta no es mi primer vida”-

Ese era el pensamiento constante que invadía a mi mente desde que era tan sólo una niña, estaba convencida que esta no era mi primera vez en este planeta. Siempre creí en la vidas pasadas y esto me llevó a una búsqueda frustrada a intentar acceder a mi propia información. Pasé varios años de mi vida buscando a alguien que pudiera y me ayudara a hacer una regresión… ese alguien nunca llegó.

Y soy una guardiana de los registros akáshicos, he caminado desde hace ya algunos años acompañada de cuatro viejitos hermosos que se presentaron ante mí justo cuando cumplí mi triada (mis 30 años), ellos son los custodios del akasha y son conocidos en el universo como: Los Guardianes de los Registros Akáshicos y yo soy su vocera.

Con el paso del tiempo he entendido que acceder a los registros akáshicos no es mi misión de vida, he comprendido que desde que nací de la chispa divina yo soy una guardiana del akasha, esto es lo que soy, pero no es a lo que me dedico, ¡y sí! por voluntad elijo acceder a esta información en mis encarnaciones para ayudar, para poner al servicio de los demás lo que yo soy. Sin embargo, a lo largo de estos últimos años de andanzas con los viejitos, es apenas que mi vehículo humano (Sol) comienza a comprender que el acceso que tengo al akasha es sólo la herramienta para manifestar algo más, mi verdadera misión es abrir verdades universales, de ahí que el arcángel Raziel siempre me acompaña, a mí y a mis encuentros con los guardianes (los viejitos), vengo a aportar información de valor acerca de múltiples temas nacidos de la verdad del universo, que por el momento a mí no siempre me hacen completo sentido, pero confío en que a alguien “allá afuera” sí.